martes 13 de enero de 2009

La Violencia de género y los medios de comunicación.

En la prensa de nuestro país la tematización violencia de los hombres contra las mujeres pasó de puntillas y disfrazada por las páginas de los periódicos hasta comienzos de los años ochenta; hasta esa época, los periódicos recogían, en muchos casos en los breves de las páginas de Sucesos, la violencia contra las mujeres sólo en el caso en que se produjera la muerte o las lesiones fuesen graves, y se referían al problema como “riña o disputa matrimonial”; hasta fechas posteriores no se encuentra la expresión “malos tratos”. Las únicas fuentes de las que se surtía la clase periodística eran la policía, la judicatura, la clase médica y el vecindario de manera que los medios reproducían literalmente los estereotipos y las ideas que libremente circulaban en el entorno de esa víctima, y se hacían sin cuestionamiento alguno. Sin ánimo subjetivo de ocultar la realidad, sin embargo, los medios mantenían en la más completa invisibilidad un problema reconocido como general en la institución familiar, pero que consideraban como asunto privado y cuya resolución sólo afectaba a los miembros de la pareja.
En 1997, el caso Ana Orantes, muerta a manos de su marido tras denunciar malos tratos en un programa de televisión, saca a la luz pública una realidad, la de la violencia de género; que, hasta ese momento, estaba enquistada en el ámbito de lo estrictamente privado.
Las revelaciones de Ana Orantes de una excepcional crudeza y su posterior asesinato, consiguieron que una amplia capa de la sociedad cobrara conciencia de la amplitud y gravedad de un problema que había permanecido, en muchos casos, oculto, mantenido en secreto por las propias víctimas.
Todavía hoy, la percepción social sobre la violencia de género indica que existe una gran distancia entre la realidad de la misma y el conocimiento que la sociedad tiene de este grave problema y su profunda trascendencia y ello, a pesar, de la entrada de la violencia de género en la agenda de los medios de comunicación.
Es oportuno insistir en que en la medida en que la violencia de género se sustenta sobre la desigualdad histórica, cultural, social y económica, la concepción que tengamos de mujeres y de hombres contribuirá a erradicarla o, por el contrario, a la idea de que una mujer debe soportar lo que sea deseo de un hombre.

En consecuencia, la imagen que transmitimos de mujeres y de hombres es fundamental, independientemente de cuál sea la noticia que estemos dando, o la temática del programa. El tratamiento que hagamos de cualquier cuestión va a contribuir a nuestro mayor respeto y reconocimiento de autoridad por igual a mujeres y hombres o puede que a lo contrario. Recordemos a este respecto que en general existe un tratamiento desigual de mujeres y hombres en los medios.