lunes 29 de diciembre de 2008

Lenguaje sexista I

La comunicación humana es un proceso mediante el cual se transmite información, se expresan e intercambian sentimientos y pensamientos. Esta comunicación supone el aprendizaje y la utilización de códigos específicos para la transmisión de mensajes y experiencias con el objeto de permitir a las personas relacionarse entre sí.

La comunicación verbal, es decir, el lenguaje hablado y escrito, es la principal forma de comunicación humana pero también existe la comunicación no verbal, donde los mensajes se transmiten a través de imágenes; pensemos , por ejemplo, en los medios de comunicación, la publicidad y las expresiones artísticas.
¿Cuál crees que es la finalidad última del lenguaje?
Fíjate en las siguientes frases: “Los niños van al colegio”. “Las niñas y los niños van al colegio”. ¿Expresan la misma idea? ¿Crees que el masculino ha de ser considerado como genérico?
En 1957, unos años antes de la aprobación del derecho al voto femenino en Suiza, algunas habitantes del cantón francófono de Vaud reclamaron su inclusión en el censo electoral alegando que la ley que regulaba el sufragio, en su artículo 23, utilizaba los términos “tous les Suisses” (todos los suizos), y que «en el uso común y legal contemporáneo, se interpreta que el masculino abarca también el femenino».

El Tribunal Supremo Federal Suizo negó esta interpretación, por lo que, a la hora de aprobar la ley federal que otorgó finalmente a las mujeres el derecho al sufragio en 1971, se tuvo cuidado en redactar el artículo 74 de la Constitución Federal (Bundesverfassung) como el derecho de “Schwezer und Scheweizerinnen” (“suizos y suizas”).
El lenguaje es el medio de comunicación verbal por excelencia y se define como la capacidad o facultad desarrollada en el ser humano que nos permite abstraer, conceptuar, comunicar y relacionarnos. Según Ferdinand Saussure (1857-1913 lingüista suizo, considerado el fundador de la lingüística moderna), el lenguaje se compone de lengua (idioma) y habla (recreación de la lengua a través de la fonética y la escritura).
En el caso de nuestra sociedad, sociedad patriarcal, hablamos de socialización de género y consiste en el aprendizaje mediante el cual los hombres y mujeres asumen un modelo concreto de mujer y hombre, a partir de las normas, funciones, expectativas y espacios sociales que se les asigna “como propios”. (Roles y estereotipos de género).
A través del lenguaje se mantiene el androcentrismo, es decir, considerar a los hombres como sujetos de referencia y a las mujeres como seres dependientes y subordinados a ellos. El androcentrismo supone, por tanto, considerar a los hombres como el centro y la medida de todas las cosas. Referirse a “las edades del hombre” cuando se pretende hablar de la evolución de toda la Humanidad es un ejemplo del pensamiento androcéntrico.
El androcentrismo tiene su reflejo en los siguientes usos de la lengua:

Se acepta como “natural” la preponderancia y mayor relevancia del hombre. Así, en todos los pares de palabras se establece que la forma masculina precede a la femenina: hombres y mujeres, maridos y mujeres, padre y madre, hermano y hermana..., a excepción de los tratamientos “corteses”, damas y caballeros.

Se hace de lo masculino el origen de la cultura, Eva provenían de una costilla de Adán y, en cabal correspondencia simbólica, según aprendemos en el colegio, la palabra niña deriva de niño.

Se tratan los femeninos como elementos de segunda clase, sub-categorías (por eso el diccionario define edil: miembro de un ayuntamiento; edila: mujer miembro de un ayuntamiento, demostrando que la categoría suprema [“miembro de un ayuntamiento”] está ya ocupada por el hombre, mientras edila necesita un sustantivo para definirse [“mujer”], convirtiéndose así en un subgrupo del grupo supremo, que no necesita venir definido por el sustantivo hombre).

Se invisibiliza a las mujeres, ignorándose sus necesidades y despreciando sus contribuciones a la cultura.

Simultáneamente se hace concordar masculino y femenino en el supremo género gramatical, el masculino, tiene carácter universal y supuesta neutralidad.

2 comentarios:

solselenia dijo...

Para todo lo relativo al buen uso de nuestro idioma existe la RAE. El idioma en modo alguno es patrimonio de políticos ni oportunistas que con tal de no dar un palo al agua se apuntan a estas imbecilidades. Trabajar como hacemos las demás, formaros como hacemos otras y así podreis decir que hacéis un buen servicio al género femenino. Claro que esto es mas trabajoso que vivir a la "sopa boba".

Paula Granado dijo...

Creo que tu comentario no es del todo acertado si va dirigido a mi persona. Yo no soy ni politica ni tan siquiera quiero serlo, otra cosa es que tenga relacion con un partido politico. Y aunque no trenga q darte ningun tipo de explicacion, soy estudiante y trabajadora...